|
Paquete fiscal 2010: política regresiva y recesiva
El sistema fiscal del
próximo año es una política de Chucho el Roto al
revés: le quita a los pobres para darle a los ricos debido a que
utiliza los ingresos y gastos del Estado para imponer una cascada de
impuestos que violenta económicamente a los trabajadores del
país, al tiempo que mantiene los privilegios fiscales del gran
capital. En plena recesión económica, la clase
política (PRI-PAN y Partido Verde) y los grupos
económicos dominantes impusieron de nueva cuenta una
política fiscal altamente regresiva y recesiva, que aplica
gravámenes onerosos al ingreso y al consumo de los
pequeños contribuyentes cautivos, a pequeños y medianos
empresarios y a los profesionistas que trabajan por su cuenta, al igual
que les retirará progresivamente los pocos créditos y
subsidios que aún les transfiere mediante recortes
presupuestales y el uso discrecional de los recursos públicos.
Contrariamente, las Grandes Empresas Trasnacionales (GET)
continuarán con sus privilegios de evasión al fisco,
créditos fiscales, subsidios, rescates y les volverán a
regresar impuestos. El propio Sistema de Administración
Tributaria (SAT) reconoce que los 400 grupos empresariales más
grandes tienen ventas anuales por 5 billones de pesos y sólo
contribuyen con 1.7% de dicho monto.
Además, como si el país no hubiera pasado del
estancamiento crónico por casi tres décadas a la peor
recesión en 75 años de historia económica, y como
si los trabajadores no hubieran padecido el despojo sistemático
de su fondo de vida, la presente administración tiene previsto
aplicar severos planes de recorte presupuestal, así como
endeudarse aún más a nombre de los contribuyentes.
Después de los intensos cabildeos entre el Ejecutivo, el
Legislativo y los grupos económicos dominantes, se aprobó
la Ley de Ingresos de la Federación para 2010, la cual contempla
las siguientes disposiciones: 1) Incremento del IVA del 15% al 16%,
exentando alimentos y medicinas, lo que puso fin al impuesto
“contra la pobreza” del 2%, que gravaría el consumo
en general. En la frontera norte el IVA será de 11 por ciento;
2) La tasa del ISR subirá del 28% al 30% para las personas
físicas asalariadas cuyos ingresos superen los 10 mil 300 pesos
al mes, y no a partir de los 6 mil 600, como lo propusieron
originalmente los diputados. En tanto, las personas morales
también pagarán el 30% del ISR; 3) Aumento del 2% al 3%
del gravamen a los depósitos en efectivo de 15 mil pesos en
adelante; 4) Se exenta de impuesto de 3% al servicio de Internet en
general y a la telefonía rural en comunidades de hasta 5 mil
habitantes; 6) Se garantiza a los contribuyentes la secrecía de
sus datos de identificación y localización; 7) Se
rechazó que el Ejecutivo pueda crear, aumentar, disminuir y
suprimir aranceles mediante decretos oficiales; 8) Se aprobó que
se exente por dos años el pago de impuestos a las empresas de
telefonía móvil que darán el servicio del llamado
triple play (telefonía, internet y televisión por cable).
Dicho privilegio fiscal les significará a las empresas que
obtengan nuevas frecuencias del espectro radioeléctrico el
ahorro de 5 mil millones de pesos; 9) La estimación del precio
promedio del petróleo pasó de 53.9 a 59 dólares
por barril. Con dicho cálculo se espera obtener ingresos
adicionales por 25 mil 321 millones de pesos, y 10) Respecto a la
estimación del tipo de cambio, se estableció en promedio
anual en 13.80 pesos por dólar.
Los adeudos fiscales de las GET que tributan bajo el régimen de
consolidación fiscal, cambió de 60% que tenían que
pagar en el primer año de los cinco que tienen de plazo, a 25%.
Después los porcentajes serán de 25%, 20%, 15% y 15%,
respectivamente. Sin embargo, dicho privilegio fiscal no les es
suficiente a los grandes corporativos, ahora se aprestan a demandar al
SAT para evitar el pago de impuestos, por lo que el cobro de casi 453
mil millones de pesos por concepto de créditos fiscales que
adeudan es aún más incierto.
Con la Ley de Ingresos aprobada, el gobierno federal espera recaudar 3
billones 179 mil 47.7 millones de pesos. Dicho monto será un
botín al servicio de la alta burocracia, los partidos
políticos, los gobernadores, los legisladores, y por supuesto,
para los 400 grupos empresariales que ya se aseguraron de continuar con
sus privilegios fiscales, y ahora se disputarán los ingresos del
gobierno vía la concentración de subsidios otorgados a
empresarios, por ejemplo, cuando importan, exportan, comercializan y
producen. Qué decir de los rescates: el oneroso rescate bancario
está asegurado más los que se puedan acumular.
La ley deja sin solución la crisis fiscal debido a que se
conservan las principales causas que mantienen la petrolización
de las finanzas públicas: 1) No se suprimieron los
regímenes fiscales especiales, que permiten la
concentración del ingreso en unas cuantas manos, a costa del
ingreso público basado en las divisas generadas por la
exportación del petróleo, pero también en los
contribuyentes cautivos; 2) Se condena a la economía a la
profundización de la recesión por las altas cargas
impositivas al sector productivo y a los consumidores. A esto se
agregan los recortes presupuestales, que darán continuidad a los
bajos niveles de consumo, inversión y empleo, lo que impide la
captación de mayores ingresos fiscales, y 3) Se mantiene la
impresionante dilapidación de recursos en beneficio de las GET y
los servidores públicos.
No obstante, la petrolización de los ingresos públicos y
el castigo impositivo a los contribuyentes cautivos está
llegando a su límite: existe una dependencia de los ingresos
fiscales de alrededor del 40% de las divisas obtenidas por
exportación de petróleo, ello cuando el energético
se agota, su precio se desploma en el mercado internacional y Pemex
está descapitalizada y endeudada. Además, los
trabajadores, pagadores de impuestos cautivos que a través del
ISR y el IVA contribuyen con la mayoría de los ingresos fiscales
no petroleros, sufren una caída brutal de sus salarios (entre
diciembre de 1994 y agosto de 2009, el salario mínimo
perdió el 65.3% de su poder adquisitivo), y padecen un desempleo
inédito (más de 3 millones de desempleados) que abarrota
el mercado laboral. Qué decir de las pequeñas y medianas
empresas: se encuentran en severa crisis por los impactos de la
recesión económica y por las cargas impositivas de la
nueva Ley de Ingresos. La política fiscal del gobierno federal
(los ingresos y los gastos), camina en sentido contrario a redistribuir
el ingreso y dinamizar el mercado interno. Es decir, no distribuye la
riqueza en el país a través del gasto público
(inversión productiva, salud, educación, obra
pública, gasto social, cultura, etc.), ni sirve como elemento
dinamizador de la economía. Por el contrario, la política
fiscal es profundamente regresiva y concentradora del ingreso, y
extremadamente recesiva, por lo que agrava la injusticia social y el
atraso económico del país.
|