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OCTUBRE/NOVIEMBRE, 2007 – NÚMERO 90

Periódico mural en el cual de manera breve se da cuenta de temas económicos, políticos e históricos conyunturales. Su distribución es extensiva a todas las organizaciones sociales y laborales que lo soliciten.

Los mitos de los agrocombustibles y la extensión de la colonización


El capitalismo, en su afán por imponer sus nuevas formas de dominación, niega la historia, cambia el lenguaje y esconde el verdadero significado de las palabras con el propósito de impulsar nuevas estrategias de recuperación de su ganancia y su incremento constante. La propaganda mediática que reciben los agrocombustibles por parte de las Grandes Empresas Trasnacionales (GET), gobiernos y los organismos financieros internacionales, al presentarlos como una panacea para resolver la crisis de las energías fósiles y revertir el calentamiento global del planeta es una trampa. Las GET suelen llamarlos “biocombustibles”, “biocarburantes” o “bioenergías”, anteponiéndoles el prefijo “bio”, que significa “vida”. Sin embargo, la producción de agroenergéticos se relaciona más bien con la muerte y la destrucción, debido a que tienen como base el modelo de producción agroindustrial que históricamente ha demostrado causar la erosión de los suelos en los lugares a donde llega, la destrucción de los bosques, derrochar y contaminar agua, destruir los ecosistemas naturales y dañar su compleja biodiversidad, contaminar el aire, además de implicar el despojo de las comunidades de sus tierras, con la consiguiente concentración y privatización de la tierra y el agua, al tiempo que desplaza la producción de alimentos de las poblaciones por la producción de monocultivos de exportación.
No obstante, las GET y los gobiernos que las apoyan, se aprestan a promover leyes en todo el mundo para impulsar su producción con el propósito de garantizarle a las GET leyes laxas sobre contaminación, la apropiación de territorios o su fácil acceso, la disposición de agua e importantes subsidios, al tiempo que esperan aprovechar la mano de obra barata de los países a donde llegan.
La carrera de los agrocombustibles en la economía globalizada camina en sentido contrario a disminuir el calentamiento global del planeta, a garantizarle a las naciones seguridad y autosuficiencia alimentaria (sobre todo a las más pobres), a generar el desarrollo económico y social en los países donde llegan (lo que permitiría arraigar a las comunidades en su tierra), a conservar la compleja biodiversidad del planeta y a respetar los recursos estratégicos de las naciones. Analicemos las formas de operación de las GET relacionadas con los agroenergéticos y el proceso de recolonización destructiva que sus operaciones implican.
I. Los agrocombustibles aumentan el calentamiento global del planeta. Los agrocombustibles se clasifican en dos tipos: el etanol, un alcohol producido generalmente a partir de la caña de azúcar, del maíz y del trigo; y el biodiesel, que es un aceite que se obtiene a partir de la soya y de la colza o de la palma. Las GET argumentan que el proceso de combustión de estos energéticos es más limpio que el del petróleo, sin embargo, no consideran su proceso completo de la producción. La organización internacional Grain, en su estudio titulado: “No a la fiebre de los agrocombustibles”, refiere que la producción de agroenergéticos está íntimamente relacionada con la llamada agricultura agroindustrial, la cual es la responsable del 14% de las emisiones de los gases de efecto invernadero; la mayor causa de contaminación se debe a la utilización de fertilizantes químicos que introducen grandes cantidades de nitrógeno al suelo y óxido nitroso al aire. Señala que el cambio en el uso de la tierra relacionado con la destrucción de bosques y áreas naturales y la expansión del sistema de producción del monocultivo, es el responsable de otro 18% de las emisiones producidas. El organismo concluye que la agricultura industrial es el principal factor del calentamiento global.
En tanto, la producción de los agrocombustibles no se detiene: la India se comprometió a sembrar 14 millones de hectáreas de jatropha (un árbol exótico con el que se fabrica diesel); Brasil reclasificó aproximadamente 200 millones de hectáreas de bosques tropicales secos, praderas y pantanales como “áreas degradadas” y aptas para la producción de agrocombustibles, pero son en realidad ecosistemas biodiversos, en donde viven poblaciones indígenas y campesinos de subsistencia. La llegada del nuevo agronegocio derivará en la expulsión de la población hacia la frontera agrícola de la amazonia, donde la deforestación se intensificará; Indonesia tiene planeado para el 2020 triplicar las plantaciones de palma aceitera lo que redundará en la pérdida del 98% de su bosque tropical, mientras que Malasia, el primer productor de palma aceitera en el mundo, ha perdido casi la totalidad de su bosque tropical (87%) y se continúa deforestando a una tasa anual del 7 por ciento.
II. Los agrocombustibles agravan el problema de la inseguridad alimentaria de las naciones. La disminución de la producción de algunos alimentos para dedicarlos a la de granos especiales para agrocombustibles (soya, maíz y trigo), provocó la escasez de cereales comestibles y el aumento de sus precios en el mercado internacional.
El impulso de la producción de agrocombustibles entre los pequeños productores de susbsistencia mediante el monocultivo de exportación, relacionado con los “paquetes tecnológicos” que venden las GET genéticas, los cuales incluyen semillas genéticamente modificadas, agroquímicos y fertilizantes, entre otros insumos, terminan por esclavizar a los productores por la dependencia que adquieren al comprar sus semillas debido a que las GET biotecnológicas patentan sus organismos y exigen el pago de regalías por sus productos; asimismo, los granos genéticamente modificados, especiales para la producción de agroenergéticos, pueden contaminar las semillas originarias y las tradicionales para la alimentación; la reconversión a los agroenergéticos implica también la pérdida de las fuentes de alimentación de los pequeños agricultores y sus naciones, debido a que son ellos los principales proveedores de alimentos en sus países.
En México, el alza del precio del maíz en el mercado internacional ocasionó una crisis alcista de la tortilla, que es el principal alimento de su población. Las GET aprovecharon el dominio que tienen en la cadena alimentaria y agroindustrial para imponer alzas especulativas no sólo de la tortilla, también de otros productos básicos como la leche, el pan, el huevo y la carne, ya que los precios internos de los comestibles tienen como referencia los internacionales y México es dependiente alimentariamente.
Respecto a Brasil y Argentina, caracterizados por ser autosuficientes alimentariamente e importantes exportadores de comestibles, los agroenergéticos y el monocultivo también han causado estragos: en Brasil se produce etanol a partir de la caña de azúcar, pero su producción implica el trabajo esclavo y el avance de la devastación de la selva amazónica por la expansión de la frontera agrícola, con el consiguiente sistema de monocultivo y la aparición de refinerías. En cuanto a Argentina, esta nación pasó de ser considerada “el granero del mundo”, por ser importante exportadora de granos, carnes y otros alimentos, a convertirse al modelo de monocultivo de exportación de soya transgénica.

El capitalismo aprovecha las crisis económicas, sociales y ambientales que él mismo genera para impulsar nuevas estrategias de recuperación de su ganancia y su incremento constante, no importa si en el camino se producen desastres ambientales, pobreza y exilio de los pobladores, crisis sociales y económicas, e incluso si se pone en riesgo la viabilidad misma del sistema y la existencia de la vida en el planeta. La humanidad tiene el reto de fundar una nueva civilización establecida sobre bases ecológicas, el respeto por la vida humana y la desaparición de la explotación del hombre por el hombre.


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