Referirse al linotipo es incursionar en la historia del libro y de la imprenta, en la importancia y significado que ha tenido el lenguaje escrito para el desarrollo del pensamiento universal del hombre a través del tiempo.

En este sentido, habría que recordar que fue en 1440 cuando Johannes Gutenberg, en Magucia, Alemania, fundió los primeros tipos de cada letra (monotipia), las que unidas compondrían las palabras y los textos en libros y otras publicaciones.

Este sistema prevaleció hasta el año de 1884, cuando el relojero Ottman Mergenthaler logró crear la línea de tipos o linotipia: una máquina perfecta, con un teclado como el de una máquina de escribir, en la cual se va realizando la fundición de palabras en líneas que, acomodadas una debajo de la otra, forman la página de un libro o la columna de un periódico.

En nuestro país ese maravilloso invento es conocido como linotipo y al operador se le denominó linotipista, cuya calificación profesional fue siempre reconocida por su erudición idiomática y destreza manual.

Hasta antes de la aparición del ordenador o computadora, todos los talleres en donde se editaban impresos tenían a los linotipos como parte de las máquinas vitales para el funcionamiento de las imprentas, desde las cuales se difundía el lenguaje que ha hecho posible la evolución de las ideas científicas y culturales.

Se puede afirmar que la existencia de linotipos vino a revolucionar las artes gráficas y que su predominio duró un siglo (de 1884 a los primeros años de la década de los ochenta del siglo pasado).

A nuestro país llegaron los primeros linotipos a principios de 1900 y fueron utilizados principalmente en la prensa comercial. Mientras que la imprenta, basada en la monotipia, fue establecida en el año de 1539 por Giovanni Paoli (Juan Pablos) en lo que ahora forman esquina las calles de Licenciado Verdad y Moneda, frente al ala norte del Palacio Nacional, en el Centro Histórico de la ciudad de México, zona en la se establecieron a lo largo de nuestra historia las principales imprentas y librerías, hasta mediados del siglo anterior.

En esta zona se encuentra también la Universidad Obrera de México “Vicente Lombardo Toledano”, y en una de sus áreas la cafetería El Linotipo. En este lugar podrá conocer un ejemplo de ese maravilloso y revolucionario invento, además de degustar un café de altura y conocer los títulos a su disposición en nuestra librería.

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