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Los trabajadores de México pagan una vez más el costo de la crisis
LAURA JUÁREZ SÁNCHEZ*
Modelo económico depredador y trabajadores
La clase política y los empresarios decidieron que una vez más sean los trabajadores del campo y la ciudad quienes paguen los costos de la crisis económica-financiera que experimenta el país. Y es que no podría ser de otra manera: en casi treinta años de modelo económico neoliberal, éste sustentó la acumulación del capital de las Grandes Empresas Transnacionales (GET) de base nacional y extranjera, así como el financiamiento del sector público, a partir del despojo sistemático del fondo de vida de los trabajadores, lo que significó aumentar el grado de sobreexplotación del trabajo a costa del empobrecimiento generalizado de la población. Los mecanismos de sustracción del fondo salarial utilizados por los cinco gobiernos neoliberales y los empresarios han sido: 1) Precarización general del empleo, debido a que la acumulación de capital tiene como base fundamental el deterioro de los salarios mediante la imposición de topes y la generación de empleos precarios por la aplicación de la flexibilidad laboral, con el objetivo de abaratar los costos de las empresas y darle competitividad a la economía en el contexto de la globalización; 2) Progresiva descapitalización, privatización y mercantilización del llamado salario social de los trabajadores, relacionado con el derecho que tienen a la vivienda, la salud, la educación, la cultura, al subsidio alimentario y de servicios básicos como la luz y el agua, entre otros, lo que permite su subrogación, así como la privatización de los fondos de pensiones de los trabajadores del país, al tiempo que exime a los empresarios y al gobierno federal de la responsabilidad que tienen de financiar el salario social; 3) Una reforma fiscal regresiva y concentradora del ingreso, que beneficia al gran capital y a los empleados de altos ingresos, en detrimento del nivel de vida de los trabajadores de bajos ingresos; 4) Utilización de las remesas para financiar la economía nacional, y 5) El pago de precios monopólicos de los bienes y servicios que venden tanto las GET como los gobiernos.1
Crisis económico-financiera, modelo económico y fondo de vida de los trabajadores
La crisis económico-financiera profundiza el agotamiento del modelo económico basado en los mercados externos y el despojo sistemático del fondo de vida de los trabajadores. Después de casi tres décadas de modelo económico neoliberal, que intentó basar el crecimiento de la economía en el fomento del sector exportador manufacturero y en el impulso de las políticas económicas neoliberales que tienen como fin orientar la economía a la exportación, así como estabilizar la economía en beneficio del sector financiero, el resultado fue producir un estancamiento crónico de la economía nacional y un aumento de su dependencia respecto a la estadounidense. Entre 1982 y 2008, la economía mexicana generó una tasa de crecimiento promedio anual del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas 2.2%.2 El saldo del modelo de crecimiento hacia afuera, fue convertir a México en una nación maquiladora, petrolera y exportadora de mano de obra, esto significa que el país profundizó su condición de nación subdesarrollada y dependiente. El esquema exportador profundizó la dependencia estructural que tiene la economía de las importaciones de bienes de consumo y de bienes de capital, debido a que para exportar las manufacturas tienen que importar, por lo que se mantiene un permanente déficit de la balanza comercial y de la cuenta corriente. El financiamiento de las importaciones y la relativa estabilidad de la economía mexicana (control inflacionario, déficit del sector público y presión a la baja del déficit comercial y de la balanza de pagos) estuvieron basados en: 1) El sacrificio por casi tres décadas del crecimiento económico y el bienestar de la población, al imponer una política económica del estancamiento, que puso en el centro de sus objetivos el equilibrio financiero de la economía, en particular el control inflacionario. De tal manera que la contención de los salarios abatió los costos de las empresas, pero disminuyó la capacidad de consumo de la población y, por ende, el crecimiento del mercado interno, presionando a la baja el déficit comercial; las restricciones monetaria y fiscal lograron la baja relativa de la inflación y la disminución del déficit del sector público, pero frenaron la inversión productiva por el encarecimiento del crédito y por la carencia de una política agrícola e industrial; la apertura comercial, junto con la sobrevaluación cambiaria, que se mantuvo hasta antes de las devaluaciones de 2008 y 2009, “abarataron las importaciones”, pero pusieron en severa crisis a los productores nacionales al llevar a la quiebra a miles de pequeñas y medianas empresas frente a la competencia externa y, por consiguiente, dejaron sin empleo a millones de trabajadores, y 2) Por la coyuntura internacional económica, que impulsó a la alza el precio del petróleo, y por la fase expansiva de la economía de Estados Unidos registrada en la década de los noventa, que permitió la cuantiosa entrada de divisas por concepto de la exportación de nuestra principal materia prima que son los hidrocarburos, así como por el exilio económico de los más pobres de los pobres del país, debido a la exclusión económica y social de la población trabajadora por el modelo económico. Sin embargo, los factores externos que le permitieron a la economía mexicana una relativa estabilización, no obstante su estancamiento crónico, se erosionaron: el precio del petróleo se desplomó y la economía global está sometida a una profunda recesión económico-financiera, particularmente la estadounidense.
La transmisión de la recesión internacional en la economía mexicana se da a través del desplome de las exportaciones manufactureras y petroleras, la disminución de la entrada de la inversión extranjera directa (IED), la caída de divisas por concepto del turismo internacional y de los flujos de capital, así como de las remesas familiares.
Mencionemos los primeros datos de su preocupante caída: entre 2007 y 2008, las remesas disminuyeron 3.6%, al pasar de 26 mil millones de dólares a 25 mil millones de dólares;3 la IED cayó 31.6%, al pasar de 27.1 mil millones de dólares a 18.5 mil millones de dólares en el mismo periodo, y el turismo bajó 6%, al ubicarse de 12.9 mil millones de dólares a 12.1 mil millones de dólares, en el mismo lapso.4 Respecto a las exportaciones petroleras, disminuyeron 27%, en términos del volumen de exportación, al pasar de un millón 872 mil barriles diarios a un millón 366 mil barriles diarios, entre noviembre de 2007 y enero de 2009.5
La economía mexicana pasó del estancamiento crónico a la franca recesión, y muestra ya los efectos de la crisis externa en la planta productiva, el sector financiero, las finanzas públicas, y en el mercado laboral. Analicemos algunas evidencias empíricas de este proceso: 1) Según datos del INEGI, cayó la actividad industrial en 11.1% en enero de 2009. El organismo refiere que la actividad manufacturera es la que registró la peor caída al desplomarse en 14.9%.6 2) Las ventas al mayoreo registradas en 37 ciudades del país bajaron 6.6% y 4.6% al menudeo; 3) Las exportaciones totales bajaron 30.5%, las petroleras 55.3% y las manufacturas 25.9%, entre enero y febrero;7 4) Los ingresos presupuestarios del gobierno federal disminuyeron 9.9%, debido a los menores montos derivados de la actividad petrolera y a la menor recaudación fiscal, entre enero de 2008 y enero de 2009;8 5) La especulación cambiaria le ha costado al país más de 20 mil millones de dólares de la reserva del Banco de México y la llamada “estabilización del tipo de cambio” que presume el gobierno es aún incierta;9 6) Se redujo 44.4% la producción automotriz, al pasar de 340 mil 36 unidades a 189 mil 80 unidades en el primer bimestre de 2009,10 y 7) la captación de INEGI en el sector maquilador observó un caída de 31.5%, al pasar 6 mil 299 millones de dólares a 4 mil 313 millones de dólares entre 2007 y 2008.
Respecto al comportamiento del mercado laboral, no obstante que los trabajadores llevan casi tres décadas de sufrir el despojo sistemático de su fondo de vida, la clase política y los empresarios decidieron que sean de nueva cuenta ellos los que paguen el costo de la crisis económico-financiera: 1) Se mantiene el tope salarial con el propósito de seguir abaratando los costos de las empresas, no obstante la escalada especulativa de los alimentos, lo cual mantiene en rezago permanente los salarios respecto a la inflación: entre diciembre de 2006 (fecha en que Calderón inicia su administración) y febrero de 2009, mientras que el salario mínimo general recibió un aumento salarial de sólo 12.6%, los precios de los comestibles, en tanto, llegaron a incrementarse hasta 339.4%, como en el caso del ejote, el pollo 243.4%, el aceite 107.7%, el arroz, 139%; la sal, 77.2%, el pan blanco, 53%; la tortilla, 42.8%; la harina de trigo, 54.4%; el frijol, 35.5% y el huevo 49.8%; 2) A la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, se suma la pérdida de los empleos: en 2009, no sólo no se crearán plazas para satisfacer la demanda de los jóvenes que se suman al mercado laboral, además se cancelarán los puestos de trabajo ya existentes: si consideramos que según cálculos del Banco de México, la Población Económicamente Activa (PEA), aumentará en un millón 300 mil personas, y si tomamos los cálculos de la Secretaría de Hacienda y Crédito público (SHCP), que refieren que se perderán hasta 300 mil empleos, entonces tenemos que habrá un déficit de empleo de por lo menos un millón 600 mil personas. No obstante, consideramos que la pérdida de plazas y el déficit de puestos de trabajo será mucho mayor, si tomamos en cuenta la tendencia a la disminución de los trabajos formales desde 2008 a la fecha: según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), perdieron su empleo 538 mil 68 trabajadores, lo que significó una baja de 107.6 mil plazas por mes en promedio, entre octubre de 2008 y febrero de 2009.11 Sólo en la industria maquiladora de exportación (que es de las más afectadas por la recesión estadounidense y la devaluación del tipo de cambio), se perdieron 64 mil 404 empleos, entre octubre de 2008 y febrero de 2009;12 respecto a la industria del vestido, se perdieron 40 mil empleos y cerraron 350 negocios en 2008;13 en la industria de la construcción se cancelaron 24.9 mil trabajos, entre 2007 y 2008; por otra parte, la industria minera perdió 2 mil empleos directos y 20 mil indirectos, mientras que 2 mil 500 se encuentran en paro técnico;14 asimismo, el sector azucarero calcula que se perdieron al menos 10 mil empleos en 2008, debido a que se liberó la importación de azúcar por las disposiciones del Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLC-AN) y a que el precio del producto se desplomó en el mercado internacional;15 3) la precarización del trabajo se profundiza aún más en épocas de crisis: los paros técnicos son un mecanismo que los empresarios vienen utilizando para adecuarse a las necesidades del mercado, por ejemplo, para disminuir la producción cuando caen las ventas; es decir, no tienen como objetivo conservar el empleo. En los hechos, los empresarios, además de aplicar los paros técnicos, reducen salarios y prestaciones y terminan por despedir a los trabajadores: en la empresa General Motors, por ejemplo, después de una serie de paros técnicos despidieron alrededor de 600 trabajadores;16 4) Además de la permanente erosión salarial, los paros técnicos, la reducción de los salarios y el desempleo, los trabajadores más pobres del país continúan siendo los pagadores de impuestos cautivos: entre enero y septiembre de 2008, las personas que ganaban hasta diez salarios mínimos contribuyeron más al gobierno federal, que aquellas que perciben más de cien veces el salario mínimo. De los 27 mil 520.1 millones de pesos recaudados mediante personas físicas, 6 mil 960.5 millones de pesos provinieron del grupo de menores ingresos y 6 mil 742.5 millones de pesos de quienes tuvieron mayores ingresos;17 5) Qué decir de las pensiones privatizadas de los trabajadores: se perdieron 45 mil millones de pesos de sus ahorros para el retiro entre mayo y octubre de 2008, la merma se concentró en mayor medida en los afiliados más jóvenes y está relacionada con la caída de la bolsa de valores, donde se invierte una parte de los recursos, según informes de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).18 Respecto a 2009, las propias Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) informaron que tuvieron una minusvalía de 43 mil 546 millones de pesos en febrero pasado,19 y 6) Finalmente los trabajadores terminaron por endeudarse ante el deterioro salarial, el desempleo, el oneroso pago de impuestos y la precarización general de sus condiciones de trabajo y de vida, dentro de las que se encuentran problemas de salud y accidentes. Pero resulta que miles de trabajadores cayeron en cartera vencida, sobre todo por el altísimo cobro de intereses, comisiones y cargos que imponen los bancos privatizados. De tal manera que en 2008, subió hasta 113.4% el costo anual de las tarjetas de crédito.20 El Buró de Crédito informó que entre enero y febrero de 2009, por lo menos 500 mil usuarios de crédito se encuentran en cartera vencida.21 Por último, es importante subrayar que la banca, además de basar sus ganancias en el endeudamiento de las familias, también extrae recursos del rescate bancario, por lo que el cobro de intereses, comisiones y cargos, más los recursos captados por el rescate financiero son en realidad un injusto financiamiento del fondo de vida de los trabajadores al gran capital financiero.
Consideraciones finales
El modelo económico basado en los mercados externos y en el empobrecimiento deliberado de la población tiende a agotarse y con él las válvulas de escape que han utilizado los trabajadores para sobrevivir. Los trabajadores se emplean en la economía informal, pero ésta tiende a saturarse por el explosivo desempleo; la población aumentó sus niveles de emigración a Estados Unidos, pero la válvula de escape tiende a cerrarse por la profunda recesión del vecino del norte y por el endurecimiento de sus políticas migratorias; los trabajadores se han empleado en la maquiladora de exportación, pero la maquila está en severa crisis por la recesión económica de la Unión Americana, y además, porque los bajos salarios de los trabajadores mexicanos, que eran ofrecidos como una ventaja comparativa para atraer la IED, tiende a desaparecer frente a los costos salariales de países como China, la India y algunos centroamericanos; el proceso de endeudamiento de los trabajadores se encuentra en severa crisis debido al cobro discrecional de los bancos en cuanto a intereses, comisiones y cargos a costa de los clientes; y la población trabajadora y sus familias han tenido que cambiar sus hábitos alimenticios, ante el incremento de los precios de los alimentos y la pérdida del poder adquisitivo de sus salarios, por lo que productos de primera importancia nutricional como la carne, la leche, las frutas y el pescado han quedado fuera del consumo familiar, y en su lugar han tenido que aumentar el consumo de huevo, tortilla, algunas carnes frías, verduras y subproductos cárnicos, como las vísceras y el retazo de pollo; sin embargo, estos productos también observan aumentos constantes por la escalada especulativa de precios observada desde 2007.
El peligroso cierre de las válvulas de escape que han venido utilizando los trabajadores para sobrevivir, pone al país al borde de posibles estallidos sociales, sin embargo, la clase política se niega a plantear un cambio de rumbo económico y social para México, en lugar de eso vuelve a endeudarse con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con el gobierno de Estados Unidos,22 para “estimular el empleo, el crecimiento y la estabilidad”, con las mismas políticas económicas del estancamiento, pero además, dichos recursos serán utilizados para asegurar el rescate bancario y para salvar a las GET del quebranto, debido a que están endeudadas en dólares. ¿Quién pagará el endeudamiento con el FMI y con el gobierno estadounidense? Los trabajadores de México.
* Investigadora de la Universidad Obrera de México.
1 Ver el estudio titulado: “La acumulación del capital y el presupuesto público, financiados por el fondo de vida de los trabajadores”, en la revista trabajadores, nn. 64, 65, 66 y 67, enero-agosto de 2008, publicada por la Universidad Obrera de México.
2 Cálculos propios basados en información del INEGI y del Banco de México.
3 Banco de México. “Las remesas familiares en 2008”, 27 de enero de 2009.
4 Datos calculados con datos del Banco de México.
5 Ver “El comercio exterior de México en 2008”, en Reporte Económico, publicado por La Jornada, 16 de marzo de 2009, p. 22.
6 La Jornada, 19 de marzo de 2009, p. 23.
7 Bendesky, León, “Crisis sin freno”, en La Jornada, 23 marzo de 2009, p. 27.
8 Ver Boletín de prensa de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 2 de marzo de 2009.
9 La Jornada, 4 de febrero de 2009, p. 19.
10 Ver Reporte Económico, publicado en La Jornada del 23 de marzo de 2009, p. 24.
11 La Jornada, 9 de marzo de 2009, p. 27.
12 El Financiero, 20 de marzo de 2009, p. 14.
13 El Financiero, 4 de marzo de 2009, p. 11.
14 El Financiero, 27 de febrero de 2009, p. 37.
15 La Jornada, 1 de marzo de 2009, p. 8.
16 El Financiero, 5 de febrero de 2009, p.11.
17 El Financiero, 6 de noviembre de 2008, p. 6.
18 La Jornada, 20 de noviembre de 2008, p. 23.
19 El Financiero, 17 de marzo de 2009, p. 6.
20 La Jornada, 20 de noviembre de 2008, p. 22.
21 La Jornada, 30 de marzo de 2009, p. 23.
22 Banco de México, “Blindaje financiero a favor del crecimiento y el empleo”, 1º de abril de 2009.