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El pensamiento político y económico de Alfons Goldschmidt (1879-1940)
SUSANA RITA BECERRA GIOVANNINI**
El pasado 22 de septiembre, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se presentó el libro del maestro Manuel López de la Parra: El pensamiento político y económico de Alfons Goldschmidt (1879-1940), obra coeditada por la Universidad Obrera de México “Vicente Lombardo Toledano” y la Facultad de Economía de la UNAM.La presentación se realizó ante la nutrida presencia de profesores y alumnos del Área de Sociología de dicha institución, bajo la coordinación de la maestra María Esther Navarro Lara, y contó con la participación de la maestra Susana Becerra Giovannini, quien comentó el libro, y el Dr. Fernando Castañeda Sabido, director de la FCPyS. También hicieron reflexiones al texto el maestro Ramón Costa, el profesor Juan José Dávalos y el alumno de la Facultad de Economía Marco Antonio Bermúdez, colaborador en la investigación de la obra.
Asimismo, participaron como invitados especiales el Dr. Roberto Escalante Semerena, director de la Facultad de Economía; el Dr. José Antonio Ibarra Romero, secretario de la misma institución, y Luis Monter Valenzuela, director de la Universidad Obrera de México. A continuación presentamos el puntual comentario de la maestra Becerra a la obra del maestro López de la Parra.
Es esta obra un reconocimiento y respeto profundo al profesor Manuel López de la Parra, catedrático de prestigio en la Academia de la Facultad de Economía de la UNAM.
Manuel López de la Parra nos hace un recorrido histórico y a partir de allí, en este contexto rico y preciso, podemos adentrarnos al pensamiento propiamente de Goldschmidt, hombre de una larga trayectoria que inicia en Alemania, pasando por Argentina, otros lugares y corporizándose por fortuna nuestra en la Facultad de Economía; haciéndonos caminar por el sendero de la verdad del marxismo, con la aplicación incomparable del método científico propio del marxismo.
En la enseñanza, nos dice el profesor de la Parra, se destacó la influencia que ejerció como Eje Político en el pensamiento de izquierda en la Facultad de Economía. En ese entonces fue maestro de Jesús Silva Herzog (claro, del señor padre, no del que conocemos en la actualidad, es importante resaltar la diferencia).
A Goldschmidt lo trajo José Vasconcelos de la Universidad de Córdoba, Argentina (mi Alma Mater). Fue profesor en la Universidad de Leipzig durante los periodos de entreguerras de 1919-1939; partió luego a Nueva York; escribió en la Revista Mexicana de Economía con Silva Herzog, quien también fue su alumno de “Economía Política”.
Fue ideólogo y político del Grupo “Alemania Libre”; lucha desde el exilio contra el nazismo; fue fundador de la Revista Investigación Económica, órgano ahora de la Facultad de Economía.
Una característica de Goldschmidt es que llegó a representar la imagen clásica del marxista humanista. Subrayando la solidaridad, como lo expresa Henri Lefebvre en el texto llamado: “Marx y la antropología” donde cita cómo una vez que Marx estudia a Feurbach (que sin embargo, procedió a criticarlo fuertemente) cabe preguntarse: ¿qué aprendió de esta lectura? Que el hombre no es la encarnación de la idea hegeliana, de la que Marx ya dudaba.
Marx nos recalca, relacionándolo con el texto que hoy nos ocupa, que no debemos olvidar los elementos de continuidad, pues ésta se desarrolla dialécticamente, es decir, a través de problemas, de contradicciones, de la “unidad” y de la “discontinuidad”; aquí están conjugados estos momentos que no desaparecen sino que se transforman. Es así como esta parte antropológica es, a la vez, un momento del pensamiento, de la historia, del desarrollo del ser humano.
Goldschmidt al dirigirse a los jóvenes estudiantes se expresa así: “nuestra ciencia, la ciencia económica, investiga la ley del movimiento humano”.
El movimiento económico es el movimiento de la vida económica humana. La vida económica humana significa vivir económicamente, es decir, manejar las cosas económicas sistemáticamente con inteligencia y con un objeto cierto. Y remarca: “la vida económica humana comienza en el momento en que hay un plan económico, realizado por instrumentos que puedan allanar las dificultades económicas” (¡qué consejos en la época del desplome del neoliberalismo, que sin embargo, no termina de irse!).
Palabras, conceptos, aseveraciones, todo consecuencia del manejo de una mente entrenada en la lógica del silogismo dialéctico, histórico, marxista y, por lo tanto, objetivamente incuestionable; así escribe el maestro Manuel López de la Parra.
Volviendo a Alfons, éste se expresaba de México como parte fundamental del Continente de la Esperanza: “tierra generosa, tierra hospitalaria, al igual que su pueblo, al que siempre trató de comprender y a los pueblos latinoamericanos” que aún “hablan en español y aún creen en Jesucristo, el español que dulcifican y hacen suyo, que enriquecen y aprenden a pensar en él, no obstante ser la lengua del conquistador”.
Goldschmidt participó en la práctica de los fallidos intentos de la “Liga Espartaco”, activa a partir de principios del verano de 1915 y que fundó el Partido Comunista de Alemania en 1918, tras una serie de violencias callejeras en la Alemania de la primera posguerra, y más tarde su militancia en el Partido Comunista, y finalmente en el Partido Socialista Unificado, y en la corriente representada por Rosa Luxemburgo, en donde también militó.
Por otra parte, describe lo que era la Rusia socialista de los tiempos de Stalin, cuando ese dictador llevaba a cabo purgas y más purgas de aquellos que consideraba enemigos del régimen.
Al hablar de Alfons en su estancia en México se trata de rescatar su presencia en el país y en la Universidad Nacional, y la llegada de extranjeros de habla no española, la participación de cada uno de ellos fue positiva para la sociedad mexicana. Después vendrían la emigración republicana española y más tarde los exiliados sudamericanos (donde me incluyo).
Expresamos también que Goldschmidt fue y es un ejemplo en la problemática económica sustentada por los principios y prácticas marxistas, propagador convencido de la veracidad expresada en toda la voluminosa obra de Carlos Marx; Alfons posee una personalidad multifacética en el mundo y para el mundo, valga como ejemplo que su tesis doctoral fue sobre Tolstoi.
En todo este recorrido permanece el claro mensaje que despierta la conciencia para evaluar la realidad (también la actual, amenazante, que surge y resurge en un contexto sociopolítico violento, agresivo, agitado, en una vorágine de destrucción, en su también destructiva nueva fase del capital, mal llamado neoliberalismo, en el cual México está inserto). Tenemos, sin embargo, a nuestro favor, la ciencia económica, no el economicismo, que abre camino por recuperar la dignidad de nosotros mismos y que es un deber categórico, en honor a las enseñanzas que nos deja este texto claro, directo, donde los ejemplos del pasado se hacen presentes y donde podemos expresarnos, no de éstos o aquéllos, sino de “nosotras y nosotros”.
¡Manos a la obra, estudiantes y estudiosos, ésta es nuestra responsabilidad y obligación como sociedad civil, pasar a ser sujetos transformadores, que al estar dialécticamente en contacto con la objetividad, transformemos, no nos quedemos quietos ni callados, porque “calladitos, somos más bonitos”, nos dicen. Esto no es cierto, es nuevamente una falacia de los poderes fácticos.
Todo esto expresado, manifiesta la faz oculta que hay que sacar a la luz, ella se revela en lo no dicho.
Vale la pena en este análisis pensar como Goethe y retomar la analogía expuesta por Marshall Berman en su texto titulado “Todo lo sólido se desvanece en el aire” (por cierto, toma este título de una frase de Marx); en ella se ve espejada la imagen de Mefistófeles como el capitalismo, y allí la suerte que Fausto construye para sí mismo, como el capitalismo, es entregar su alma al diablo, es así como ahora al capitalismo también le toca entregar su alma, le toca pagar.
Recordemos entonces la cita del Manifiesto Comunista que nos dice:
“Esta sociedad burguesa moderna, que ha hecho surgir tan potentes medios de producción y de cambio, se asemeja al mago que ya no es capaz de dominar las potencias infernales que ha desencadenado con sus conjuros”.
Debemos por lo tanto retomar las enseñanzas de Marx, Goldschmidt, expresadas y recordadas por el maestro Manuel López de la Parra, con base en la ciencia económica, para poder desterrar a Mefistófeles; porque la verdadera política está en otra parte.
No olvidemos que el poder opresor engendra su contrario y que la solidaridad es el reencuentro de los sujetos de y en la historia.
* Profesora de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.