Morelos, militar y estadista

RAÚL JIMÉNEZ LESCAS**

 

Con Hidalgo en la lucha por la Independencia
Morelos, enterado del levantamiento de Hidalgo en Dolores, se encaminó al encuentro con los insurgentes, quienes después de la toma de Guanajuato, se dirigían a Valladolid, ciudad que tomaron el 20 de octubre de 1810.
Los insurgentes, bajo el mando de Hidalgo, recorrieron desde el 16 de septiembre de 1810 las poblaciones de Dolores, Atotonilco (donde tomó como estandarte la Virgen de Guadalupe), San Miguel, Celaya y Guanajuato.1
En Guanajuato, Hidalgo; recibió la información de que Manuel Merino, intendente de Michoacán, Diego García Conde, el comandante de armas, y Casa Rul, el coronel conde, habían sido aprehendidos, dejando las puertas abiertas para tomar otra provincia en importancia como Valladolid de Michoacán. Hidalgo entonces envió a don Mariano Jiménez con 3 mil hombres para tomar Valladolid de manera pacífica. Los pocos españoles que quedaban huyeron antes de la llegada de la tropa insurgente; entre ellos el abad, los canónigos y el teniente Agustín de Iturbide.2
El 15 de octubre de 1810, el ejército insurgente marchaba sobre la ciudad de Valladolid y conferenciaron con una comisión vallisoletana, integrada por el canónigo Betancourt, el capitán José María Arancivia y el regidor Isidro Huarte, para entregarles de manera pacífica la ciudad. El día 16 llegaron a Indaparapeo.3 Los insurgentes fueron muy bien recibidos por una multitud en Valladolid, donde Hidalgo había pasado algunos años de su vida como estudiante y luego como rector del Colegio de San Nicolás.
Entre las acciones destacadas que Hidalgo realizó en Valladolid, una de las más importantes fue ordenar que se emitiera el bando de la primera Declaratoria de la Abolición de la Esclavitud, el 19 de octubre de 1810, cuando Mariano Anzorena (quien había sido nombrado por Hidalgo como intendente del Cabildo de Michoacán) publicó el decreto por el cual se abolía la esclavitud y cuyo incumplimiento mandaba castigar con la pena de muerte y la confiscación de todos los bienes del infractor (este bando se puede leer a la entrada del H. Ayuntamiento de Morelia).4
Sobre la entrada triunfal de Hidalgo y los insurgentes existe un romance popular que dice:

Hoy Valladolid gozoso
Reconoce sus ventajas.
Ha llegado un gran señor
que no se duerme en las pajas.
(…)
La libertad indiana
todo se debe
al invencible Hidalgo,
al bravo Allende,
en cuya hazaña
no tiene contraparte
el gran Aldama.5

Morelos llegó cuando Hidalgo y los insurgentes dejaban atrás Valladolid cabalgando hacia Charo e Indaparapeo, rumbo a la capital del virreinato, la ciudad de México. Era el día 20 de octubre de 1810. Morelos se ofreció para acompañar a los insurgentes como capellán, pero Hidalgo lo instruyó para que levantara el sur contra los españoles.
Morelos, dispuesto a seguir la lucha por la causa de los insurgentes, solicitó licencia a la Mitra de Michoacán; regresó a Carácuaro y Nocupétaro, donde armó a 25 hombres, con los que inició su primera campaña militar.

Campañas militares de Morelos
De Nocupétaro pasó a Huetamo, Coahuayutla, Zacatula y Petatlán, levantando hombres en armas. En Zacatula habló con Marcos Martínez, capitán de las milicias del lugar, quien se sumó a la insurgencia con medio centenar de hombres. El 7 de noviembre entró a Tecpan y se le sumaron los hermanos Galeana, que aportaron a la causa insurgente armas, hombres y un pequeño cañón apodado “El Niño”, que fue la primera pieza de artillería del ejército comandado por José María Morelos y Pavón. Ya para esos momentos, las fuerzas de Morelos sumaban más de 700 hombres.6
Su primer hecho de armas contra los soldados reales tuvo lugar cerca de Acapulco, en el cerro del Veladero (cerca de la hacienda de La Brea), donde Morelos improvisó su primer cuartel. La ubicación geográfica del cerro era una importante plaza para los españoles por su cercanía con el puerto de Acapulco, por donde entraba el comercio internacional.
Pertrechado, Morelos ordenó atacar al jefe español Francisco Paris. El calendario marcaba el 4 de enero de 1811. Fue el primer triunfo militar de los insurgentes de Morelos, quienes tenían el objetivo de apoderarse del Fuerte de San Diego, la más importante fortificación en aquellas costas del sur (ahí estaban ubicados nada menos que 30 cañones).
Siguieron sus acciones militares, y el 16 de agosto de 1811 entró vencedor en Tixtla, derrotando al general Fuentes y a Recacho. En ese entonces, Tixtla representaba una importante plaza para los españoles en el camino a la capital de la Nueva España. Aquí expresó un bando sobre la emisión de una moneda nacional de cobre y escribió a Ignacio López Rayón sobre la formación de una junta insurgente. Rayón instaló el 19 de agosto de 1811 la Junta Suprema Nacional Americana, en la villa de Zitácuaro.7
Vicente Guerrero se había sumado al Batallón de Guadalupe, comandado por Hermenegildo Galeana.8 Con los triunfos militares, Morelos nombró, a fines de 1811, a Mariano Tabares y David Faro sus representantes para viajar a los Estados Unidos de América, a fin de entablar relaciones diplomáticas.
Durante su avance, Morelos y los insurgentes derrotaron a tres reconocidos jefes militares de las fuerzas reales: Paris, Cosío y Fuentes.
La campaña de Morelos prosiguió en Chautla, donde derrotó al hacendado Musitu. Luego se dirigió a Izúcar, donde tomó la plaza el 12 de diciembre, ofició misa en honor a la Virgen de Guadalupe y conoció a Mariano Matamoros, cura de Jantetelco.
En Izúcar fue atacado por una división realista al mando de Miguel Soto Maceda. Encomendó a Vicente Guerrero la defensa y Morelos partió a Cuautla y Taxco.
En febrero de 1812 el gobierno virreinal de Venegas se aprestó a acabar con los insurgentes de Morelos. Las fuerzas realistas del mariscal de campo Félix María Calleja avanzaron a Cuautla, donde fueron sitiados Morelos y los insurgentes durante 73 días. Todo inició el 5 de marzo de 1812.
El “Sitio de Cuautla” es una de las hazañas más conocidas de Morelos, puesto que el gobierno virreinal sacrificó sus fuerzas, gastó mucho dinero, pero Morelos rompió el sitio y aumentó su fama como caudillo militar del sur. Según Heriberto Frías: “El sitio de Cuautla es legendariamente célebre no sólo en la historia guerrera de México, sino en la del mundo. En aquel combate sin tregua (…) resplandece la aureola del Águila del Sur, iluminando con luz de belleza todos los dolores y todas las miserias de aquel pueblo ávido de libertad.”9
Morelos prosiguió su campaña militar: obtuvo triunfos por el rumbo de Orizaba, y después tomó Oaxaca el 25 de noviembre de 1812. Mariano Matamoros y sus tropas lo alcanzaron el 28 de mayo de 1813, tras derrotar al ejército de Manuel Dambrini, procedente de Guatemala, enviado por el gobernador José Bustamante Guerra a fin de reconquistar Oaxaca.
Morelos volvió a Acapulco a fin de retomar la plaza. Fue una cabalgata de más de tres meses. Capturó el puerto de Acapulco el 12 de abril de 1813.
El 31 de agosto partió hacia Chilpancingo, donde el 14 de septiembre se inauguró el Congreso, con la elección de diputados y la lectura de los Sentimientos de la Nación, escritos por Morelos. Al día siguiente, el Congreso lo eligió Generalísimo encargado del Poder Ejecutivo, y el 18 declaró disuelta la Suprema Junta.
El 6 de noviembre el Congreso emitió su Acta de Independencia, y dos días después Morelos se dirigió hacia Valladolid, donde inició su última campaña militar. En Tlacotepec emitió los Rudimentos Militares el 21 de noviembre de 1813.

La estrella de Morelos declina
Pero la estrella de Morelos inició su declive cuando fue derrotado en el intento de tomar la ciudad de Valladolid, su ciudad natal. Ahí llegó el día 22 de diciembre de 1813. Morelos se reorganizó para atacar a los realistas en la hacienda de Puruarán, donde sufrieron una nueva derrota y cayó prisionero Mariano Matamoros, que fue fusilado el 3 de febrero de 1814, frente al hoy Portal Matamoros, en el Centro Histórico de Morelia.
En Tlacotepec, el Congreso destituyó a Morelos de su cargo de Generalísimo.
Nuevas derrotas acompañaron a Morelos en sus campañas militares y el Congreso lo separó del Poder Ejecutivo el 14 de marzo de 1814. Los realistas lo persiguieron hasta Apatzingán, donde el Congreso publicó su Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana el 22 de octubre.
Morelos se ocupó entonces del gobierno insurgente y peregrinó por Tancítaro, Uruapan y Apatzingán. En mayo de 1815, el Supremo Gobierno dejó Ario, en tanto que Morelos se dirigió a Cutzamala y Tlalchapa, y en junio volvió a Puruarán. En agosto pasó a Uruapan. Ante el acoso de las fuerzas realista Morelos se encargó de la custodia del Congreso en su recorrido a Tehuacán.
El 28 de septiembre salió hacia Huetamo, Cutzamala y Tlalchapa, y el 2 de noviembre llegó a Atenango del Río. Al día siguiente llegó a Temalaca y el día 5, al salir hacia Pilcaya, fue atacado por Concha y hecho prisionero por Matías Carrasco, antiguo insurgente.
Se le llevó a Atenango del Río y se ordenó su traslado a la capital. Llegó a Tlalpan el 21 de noviembre y el 22 a la ciudad de México. Se le inició causa y el día 27 fue declarado hereje y degradado. Pasó a la Ciudadela, y el 20 de diciembre Calleja lo sentenció a muerte. Fue llevado a San Cristóbal Ecatepec, donde se le fusiló.

Papel de Morelos
El papel de Morelos en la lucha por la Independencia de México es, sin lugar a dudas, importantísimo, tanto por su obra militar como por sus ideas políticas.
En lo militar, como ya hemos visto, creó el ejército insurgente en el sur, base de sus triunfos militares, y ganó para la causa a valiosos hombres como Hermenegildo Galeana, Juan Álvarez, Nicolás Bravo, Carlos María de Bustamante y Vicente Guerrero.
En lo político, su pensamiento fue progresista; pregonó los ideales de la soberanía nacional y la igualdad social, la equidad y la justicia, atacó el vicio, la ociosidad y el latifundismo; proyectó la imagen de su gobierno revolucionario, unido y armónico, desechando la figura de Fernando VII; promovió el Congreso Nacional en Chilpancingo que emitió la Declaración de Independencia y la promulgación en Apatzingán del Decreto Constitucional el 22 de octubre de 1814, Carta Magna que recoge los principios revolucionarios surgidos a lo largo del movimiento; propone la creación de un gobierno autónomo, representativo del pueblo y el principio cardinal de la nacionalidad mexicana.

 

* Director de la Escuela de Educación para Trabajadores del Sindicato Único de Empleados de la Universidad Michoacana (SUEUM).

1 García, Pedro, Con el Cura Hidalgo, México, SEP-Conasupo-Cuadernos Mexicanos, a. I, n. 31, s/f, p. 30.
2 Ochoa Serrano, Álvaro y Sánchez Díaz, Gerardo, Breve Historia de Michoacán, México, FCE-CM, 2003, pp. 80-81.
3 Guzmán Pérez, Moisés, Miguel Hidalgo y el Gobierno Insurgente en Valladolid, Morelia, UMSNH-IIH-SDC, 2003, p. 134.
4 1810, octubre 19, Valladolid, JHYD, v. II, pp. 169 y 170, en: Herrejón Peredo, Carlos, Hidalgo. Razones de la Insurgencia y biografía documental, México, SEP, Cien de México, 1986, pp. 222-224.
5 1810, octubre, Valladolid, LCL, pp. 79 y 80, en: Ibid., pp. 222-224.
6 Ríos Ruiz, Arturo, Hermenegildo y los Galeana. El brazo fuerte de Morelos, México, IPN-Gobierno del estado de Guerrero, 2007, p. 147.
7 Guzmán Pérez, Moisés, La Junta Suprema Nacional Americana (1811-1813). Soberanía, Representación y Gobierno durante la Independencia, Morelia, UMSNH-LX Legislatura, 2008, p. 15.
8 Ibid., p. 160.
9 Frías, Heriberto, Morelos en Cuautla, México, SEP-Conasupo, Cuadernos Mexicanos, a. I, n. 14, s/f, p. 3.

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