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La Revolución Mexicana y Lombardo Toledano
La conmemoración del XCIX aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, estallido que se inició el 20 de noviembre de 1910, y el XLI aniversario de la ausencia física del maestro Vicente Lombardo Toledano se efectuaron en un sólo acto en el Patio Principal de la Universidad Obrera de México, ante el monumento del mismo maestro. Asistió todo el colectivo que hace posibles las tareas de la institución en la enseñanza filosófica, historiográfica y la difusión de la cultura por medio de conferencias, edición de libros, y de la revista trabajadores.
La guardia que se integró estuvo custodiada por la Bandera Nacional a quien se le rindieron los honores bajo los acordes y canto del Himno Nacional. En el acto de esta ceremonia se le pidió al compañero Luis Monter Valenzuela dirigiera unas palabras respecto a la trascendencia del movimiento armado, que estableció las bases de la liquidación del despotismo porfiriano.
Al referirse a la ausencia física del doctor Lombardo Toledano, consideró que la vida del maestro corrió de manera paralela con la historia del movimiento obrero mexicano, que inició en el año de 1918 con la fundación de la Confederación Obrera de la República Mexicana (CROM) y a la cual Lombardo asistió como delegado del profesorado de aquellos años, hasta el año de su ausencia física el 16 de noviembre de 1968, legando así un testimonio imborrable de medio siglo en la historia sindical, agraria, indígena, nacional e internacional.
Esa etapa de nuestra vida nacional hizo posible los cimientos de una nación que venía luchando por definir la determinación por su independencia política y económica dentro del concierto internacional, y lograr establecer los fundamentos científicos en el campo de la educación pública, las investigaciones físicas, fundar universidades, normales, escuelas de arte e incursionar en las obras maestras del teatro, proyectar a escritores de reconocida prosa literaria, lo mismo que poetas; hacer posible el despegue de una industria de medios de producción, dotar al campesinado de parcelas dentro de sus organizaciones ejidales, fundar un sistema bancario nacional, extender las redes ferroviarias, expropiar el petróleo e iniciar la industria eléctrica como patrimonio nacional.
Fue, en suma, la continuación del objetivo de hacer una nación independiente de las monarquías extranjeras: la española y la efímera intervención francesa dirigida por Napoleón III y su testaferro Maximiliano de Habsburgo. Para todo ello había que liquidar el rumbo dictatorial del porfiriato y los llamados “científicos”, y restablecer los objetivos de las luchas de los liberales del siglo XIX, cuya figura histórica es, principalmente, Benito Juárez.
En 1917 se firma nuestra Carta Magna en donde están los principios rectores de una economía dirigida por el Estado, sin menoscabo de la presencia de una iniciativa privada. Es a partir de esa fecha que la figura de Lombardo Toledano aparece junto con otros compañeros preparatorianos y funda la Sociedad de Conferencias y Conciertos, que sería conocida, hasta la fecha, como el grupo de “Los siete sabios”.
Este hecho es el inicio de la obra del maestro Lombardo en el campo de la educación y la cultura al servicio de los trabajadores. Así está inscrito en la historia de su quehacer como director de la Academia de San Carlos, director de la Preparatoria Nacional, fundador de la Preparatoria Nacional nocturna para trabajadores, en el mismo edificio de San Ildefonso, la fundación de la Universidad Gabino Barreda que al cumplir su misión histórica contribuye con bienes de investigación científica a la fundación del Instituto Politécnico Nacional; creador de la Universidad Obrera de México, que ahora lleva su nombre. A esta lista habría que agregar su participación en la dirección de revistas como Futuro, que fue un baluarte ideológico en la lucha contra el fascismo; la fundación del periódico de circulación nacional: El Popular, en donde están las aportaciones creadoras de brillantes intelectuales en la lucha contra el nazi-fascismo; así como el apoyo a los exiliados españoles, italianos, alemanes, y los intelectuales y dirigentes políticos y sindicales de gran parte de América Latina.
El maestro Lombardo no se limitó a las tareas intelectuales y a la divulgación de la Historia Nacional o a los debates filosóficos y económicos ante los pensadores de la reacción, al servicio de intereses ajenos a nuestro desarrollo nacional independiente. Si bien no dejó de combatir en la batalla de las ideas de manera ininterrumpida, sus conocimientos y erudición estuvieron siempre al servicio de la dirigencia con los trabajadores organizados o por organizarlos en la práctica tanto en el movimiento industrial como en el agrario.
Su militancia se distinguió por estar siempre vinculado a intelectuales y artistas de las diversas disciplinas creadoras. La lista de ellos es sorprendente por su significación nacional, pero sobre todo por su militancia dentro de los organismos comprometidos con la lucha por la independencia política y económica de la nación.
La participación del maestro Lombardo en la organización de partidos políticos nacionales es también significativa y trascendente para el conocimiento básico del quehacer político. Otra actividad que recoge la historia es su candidatura a la Presidencia de la República en las elecciones de 1952. A este quehacer de político nacionalista hay que agregar su participación parlamentaria en donde su cátedra de polemista es más que sobresaliente.
Otro hecho histórico es que desde aquel 1918 hasta su ausencia física en 1968, estuvo ligado al movimiento obrero internacional. Su participación en congresos como delegado y más tarde como organizador de la que ha sido la agrupación sindical latinoamericana más numerosa, combativa y con una clara visión de la lucha de clases y de los peligros que entrañaban el nazi-fascismo encabezado por la Alemania hitleriana, el fascismo del siniestro payaso que llevó el apellido de Mussolini, y las fuerzas militaristas del Japón. Esa lucha que llevó al maestro Lombardo al campo de la explicación filosófica e ideológica de lo que representaban como peligro para la humanidad, sin descontar la acción de los pronazis estadunidenses, ingleses, franceses y hasta mexicanos, dio como resultado la creación de la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL), de la que fue presidente hasta su cumplimiento histórico; pero gracias a la existencia de esa organización latinoamericana –que fue posible debido a la participación combativa y de inteligencia humanista de los dirigentes de todos los países que participaron organizadamente en ella– fue que en año de 1945 se fundó la Federación Sindical Mundial (FSM), en la cual participaron las grandes centrales de Europa y de Asia. Lombardo fue elegido su vicepresidente.
Estos simples enunciados y reconocimientos a la vida y a la obra del doctor Vicente Lombardo Toledano –así como los doctorados otorgados por la Universidad de Guadalajara y la Universidad de San Nicolás de Hidalgo–, son una profesión de seguridad en que el pensamiento creador de muchos mexicanos hará posible que salgamos de esta transitoria decadencia educativa en la que nos encontramos.
Al concluir la intervención se gritaron por los asistentes tres “¡Viva México!