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Josep Renau (1907-1982):
Compromiso y cultura
En el año de 2007 se conmemoraba el primer centenario del nacimiento de Josep Renau (Valencia, 1907-Berlín, 1982), fecha que la Universidad de Valencia aprovechó para bosquejar una muestra antológica del trabajo del artista. La muestra, en principio de pequeño formato, se amplió gracias al apoyo de diversas instituciones, en especial el de la Fundación Josep Renau, a quien se debió el préstamo de la mayor parte de las obras. De esta manera, en el mes septiembre de ese año, la exposición se presentó en La Nau, Centro Cultural de la Universidad de Valencia, y en el Octubre Centro de Cultura Contemporánea, sede de la Fundación Josep Renau.
Durante 2008 la muestra hizo presentaciones itinerantes con enorme éxito en importantes centros culturales de Madrid, Sevilla, Gran Canaria y Zaragoza.
Gracias a la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de España (SEACEX), y en colaboración con el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, en el recinto de este organismo en la calle de Flores Magón No. 1, Col. Nonoalco-Tlatelolco, se presenta desde el 13 de octubre de 2009 la exposición “Josep Renau (1907-1982): Compromiso y Cultura”, la cual ha sido recibida con gran regocijo por el público mexicano, dados los grandes lazos de amistad y solidaridad que el artista estableció con la intelectualidad y los sectores progresistas del país desde su arribo a estas tierras en el año de 1939, como parte del generoso y fructífero exilio español, tan importante para la cultura mexicana en todos sus ámbitos. De manera especial, nuestra Universidad Obrera de México comparte el beneplácito general ante la muestra, ya que en ella se rescata la labor de un artista comprometido con las mejores causas de la humanidad, el trabajo de un compañero que en estrecha relación con nuestro fundador, el doctor Vicente Lombardo Toledano, desde la tribuna de la revista Futuro, estableciera un frente común en la lucha por la paz en el mundo y en contra de la amenaza del nazi-fascismo, que pretendía extender su influencia por todo el orbe.
Queremos agradecer encarecidamente la generosidad del Sr. Carlos Renau, sobrino del artista, que amablemente nos hizo llegar el libro de la exposición, editado por la Universidad Nacional Autónoma de México, a través de Difusión Cultural UNAM y el Centro Cultural Universitario Tlatelolco; la Universidad de Valencia; el Gobierno de España, a través de su Ministerio de Cultura y la Embajada de España en México, y del cual presentamos el prólogo.
Josep Renau es un referente para entender la naturaleza y el comportamiento de la cultura española contemporánea. Lo es desde todos los flancos de su biografía como artista, responsable de política cultural e intelectual atento a todo aquello que desde el presente implica el diseño del porvenir. Y ello hasta el punto de rubricar uno de los polos de la dialéctica encarnizada que se produjo entre las nociones de pureza y compromiso, alentando el devenir de nuestra cultura durante el tramo central del siglo XX.
Su insumergible concepción del arte y la cultura como factores de agitación, es más, como herramientas indispensables para transformar las estructuras que rigen las relaciones sociales en una dirección de progreso, hace de él un verdadero símbolo alternativo. El paradigma de aquella condición intelectual que se resiste a entrar en mausoleo alguno, pues está dispuesta a seguir vigente (o, si se prefiere, pendiente) como el gen más activo de entre todos aquellos que han impulsado la Edad de la Razón.
El centenario de su nacimiento constituye la perfecta excusa para configurar la presente exposición antológica, que aborda la oportunidad de revisar y dar a conocer ideológica, intelectual y estéticamente la figura de Josep Renau y su importante legado. Para tal ocasión se han reunido dos centenares y medio de piezas representativas de lo que fue una actividad que, contemplada desde la distancia, resulta a todas luces desbordante. Cuadros, dibujos, bocetos de murales, fotomontajes, carteles, ilustración gráfica de índole diversa… componen un conjunto de obras que despliega un amplio abanico de géneros de expresión visual a la vez que evidencia la inagotable elasticidad plástica de Renau.
Atentas a las evoluciones del imaginario visual colectivo, las obras de Renau constituyen, además, una producción que siempre se mostró decidida a pronunciarse en términos de estricto presente. Esto es, ajena a cualquier pretensión de perdurabilidad académica y engarzada en la versatilidad de claves visuales variables y especialmente activas en cada momento histórico. Activas y operativas de cara a una dialéctica transformación de la realidad en una dirección de progreso. En esto fue un creador literal y eficazmente “moderno”.
Recorriendo cronológicamente estas obras queda patente cómo Renau sintonizaba, sucesivamente, con las propuestas comunicativas de su tiempo. El art déco, el primitivismo telúrico de Vallecas, la herencia del activismo gráfico del dadaísmo comprometido, así como su continuidad en las sucesivas poéticas visuales del radicalismo político germano y en muchos registros de la sensibilidad neoobjetivista de entreguerras, la vocación colectiva del gran muralismo de los mexicanos, el constructivismo realista de tiempos de la guerra fría…
También supo conectar con la autonomía lingüística que manifestó el diseño publicitario en su etapa heroica. Esto es, antes de sucumbir ante esa canibalización kitsch del arte, la imaginación y las diversas supercherías de bolsillo que recorren nuestro imaginario, antes de proceder a la miserabilización de pensamiento, de ética y de estética, que hoy rige los destinos del universo publicitario. Su dilatada serie The American Way of Life, por ejemplo, muestra cómo Renau asumía su permeabilidad massmediática similar a aquella de la que hacía morbosa gala el pop art cuando, por las mismas fechas, transgredía las fronteras del recinto de los géneros artísticos. Pero Renau lo hacía con una diferencia substancial, ya que si asumía la selva de imágenes circundante era para poder atacar el corazón mismo del contexto ideológico, económico y político del que estaba brotando ese universo de los mass media.
Pero, como se ha dicho, no sólo se conmemoran aquí al artista y al diseñador gráfico. También a quien con su escritura polemizó sin descanso, descendiendo siempre en estratégico picado sobre momentos especialmente cruciales de nuestra historia cultural. Y, muy especialmente, a quien afrontó responsabilidades políticas en tiempos de crisis con una brillantez que difícilmente ha vuelto a ser igualada. El pabellón español de la Exposición Universal de París de 1937 y sus excepcionales contenidos, el salvamento del tesoro artístico español amenazado por los bombardeos de los sublevados o la creación del Consejo Nacional de la Música y la Orquesta Nacional son tres referentes titánicos del apenas año y medio que permaneció en el cargo de director general de Bellas Artes.
Es un homenaje que también reclama un acto de justicia histórica. Nadie puede negar hoy, y nadie lo hace, el importante lugar que Renau ocupa en la historia de nuestra cultura visual contemporánea. Pero tal vez por la compleja naturaleza del tiempo que nos toca vivir, la dimensión abierta y conscientemente política de su trabajo ha ido pasando a ocupar la categoría de un rasgo secundario. Y lo cierto es que no se puede abordar a Renau sin anteponer, como una verdadera premisa sine qua non, ese compromiso ideológico, social y explícitamente político que mantuvo a lo largo de toda su vida. De ahí el orden de colocación de los sustantivos que articula el subtítulo de la presente muestra: compromiso y cultura.
Gracias a todos los que con sus manos, su inteligencia o su sensibilidad, defendieron la legítima causa de la República.
Jaime Brihuega1
1 Profesor titular de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid, y comisario de la exposición “Josep Renau: Compromiso y Cultura”