Cananea, precursora de la Revolución Mexicana. Ayer y hoy

RAÚL JIMÉNEZ LESCAS*


Tanto en la Revolución Rusa de 1905 como en la Mexicana de 1910, el Movimiento Obrero fue, sin duda alguna, precursor social de esos movimientos que conmovieron los primeros años del naciente siglo XX. En Rusia la Revolución estalló en enero de 1905 y los obreros se constituyeron en Soviets (Consejos); en México, en 1906 y 1907, estallaron las dos grandes huelgas que hirieron de muerte a la dictadura de Porfirio Díaz: Cananea y Río Blanco.

El Movimiento Obrero, precursor social de la Revolución Mexicana
1905. Faltaban cinco años para que Porfirio Díaz celebrara con bombo y platillo el “Centenario de la Independencia de México”, cuando el movimiento obrero, inspirado en ideas magonistas, estalló una serie de huelgas que conmovieron los cimientos de la dictadura del general Díaz. A principios de 1905, estalló la huelga en la fábrica de Tabacos y Puros “El Valle Nacional”, ubicada en Xalapa, Veracruz. Los obreros estaban organizados en la Gran Liga de Torcedores de Tabaco, influida por los magonistas. Además, estalló otra huelga en la Fábrica Gertrudis, de Orizaba, Veracruz. En tanto que los obreros de las minas de El Boleo (Baja California) abandonaron masivamente sus labores y el pueblo minero en protesta por las malas condiciones de vida y trabajo.

La situación laboral y los bajos niveles de vida de los trabajadores, llevaron a que se organizaran en ligas, sindicatos y clubes liberales para luchar por mejores condiciones de vida. Los magonistas, perseguidos por el gobierno de Don Porfirio, reeditaron el periódico Regeneración; luego de sufrir un atentado en la redacción del periódico, se trasladaron a Missouri, Estados Unidos de América, y el 27 de febrero de 1905 apareció de nuevo la publicación.

En septiembre, fue constituida la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, quedando integrada por Ricardo Flores Magón, presidente; Juan Sarabia, vicepresidente; Antonio Villarreal, secretario; Enrique Flores Magón, tesorero; Librado Rivera, Manuel Sarabia y Rosalío Bustamante, vocales.

El 12 de octubre, los detectives de la Pinkerton irrumpieron en la oficina de Regeneración, por lo que Sarabia, los hermanos Flores Magón y otros son encarcelados en Estados Unidos.

En este mismo año, nació en México la Gran Liga de Empleados del Ferrocarril y en Estados Unidos surgió la central sindical “Trabajadores Industriales del Mundo”, mejor conocida como IWW o “Woglies”, por sus siglas en inglés, que influyó notablemente en el movimiento obrero estadounidense y se oponía al sindicalismo oficialista practicado por la Federación Americana del Trabajo (AFL, por sus siglas en inglés). Entre sus principales líderes se encontraban el socialista Debs, De León, William D. (Big Bill), la “Madre” Jones, el padre Haggerty, Charles Moyer y Lucy González, la viuda de Albert Parsons (Mártir de Chicago).

El PLM estableció en Douglas una base para operar en Sonora impactando notoriamente en Cananea, donde los liberales empezaron a establecerse a mediados de 1905; su plan no era provocar disturbios laborales sino crear el ambiente propicio para derrocar a Porfirio Díaz.1

1906. A fines de enero surgió la Unión Liberal Humanidad, en Cananea, dirigida por Manuel M. Diéguez, Esteban Baca Calderón (seguidores del magonismo), y estrecharon relaciones amistosas con el abogado socialista Lázaro Gutiérrez de Lara del Club Liberal de Cananea.2

Cananea, pueblo minero, situado cerca de Naco, Arizona, en la frontera con los Estados Unidos. La mina fue constituida y protocolizada el 30 de Septiembre de 1899 por William Cornell Greene. Como dicen los investigadores, pasó de ser un asentamiento de indios pimas en el siglo XVII, a un centro minero en el que probaron suerte varios empresarios durante las dos centurias siguientes.3 “Para el caso de Cananea, tal vorágine significó nada menos que pasar de una pequeña ranchería de no más de cien personas a cerca de veinte mil en los primeros años del siglo XX; de esta población, cinco mil personas eran obreros. Cananea fue el paradigma del proceso de urbanización y desarrollo tecnológico que experimentaron los minerales que surgieron durante el porfiriato; especialmente los que explotaban el metal rojo.” Greene afianzó un imperio minero, maderero, ganadero y de transportación, además de que tenía la propiedad del ferrocarril e integró a Cananea en el mercado interno de Estados Unidos.4

El coronel Greene no sólo adquirió las minas, sino también los terrenos alrededor de ellas para construir su pueblo; la compañía aportó los recursos necesarios para construir los edificios cívicos, tiendas, banco, hospital, escuelas, rastro, lavandería, planta de hielo, el suministro requerido de agua potable, promoviendo también la construcción de un templo católico.5

La Huelga de Cananea
El 30 de mayo, Esteban Baca Calderón exclama en un mitin ante los mineros de Cananea, Sonora: “…las autoridades de hoy, serviles lacayos del capitalista, perseguirán irremisiblemente a todos los obreros si ejercitan sus derechos en el terreno económico, porque bien saben que al unirse los obreros con estos fines se unirán también para derrocarlos del poder y exigirles responsabilidades…”. Y Gutiérrez Lara clamó a los mineros: “¿Están dispuestos a la lucha, cueste lo que cueste?”. “¡Sí, estamos…!” fue la respuesta.

El 1° de junio estalló la huelga en la empresa Cananea Consolidated Copper Company (conocida como las 4C). Esteban Baca Calderón, Manuel M. Diéguez, Juan N. Río, Manuel S. Sandoval, Valentín López, Francisco Méndez, Juan S. Bosh, Tiburcio Esquer, Jesús J. Batrás, Mariano Mesino e Ignacio Ramírez entregaron a las autoridades un memorando con las demandas de los huelguistas mineros: destitución del mayordomo Luis (nivel 19), sueldo mínimo de cinco pesos con ocho horas de labores, en todos los trabajos de la mina se ocupará un 75% de mexicanos y 25% de extranjeros, entre otras demandas.6

Más de tres mil mineros realizaron una manifestación por el pueblo. Los fusileros abrieron fuego contra los huelguistas; William Green, gerente de la compañía y un grupo de 30 hombres se apostó a las puertas del Palacio Municipal. En la refriega murieron ocho mexicanos y resultaron 17 heridos de gravedad. El gobernador de Sonora, Izábal, permitió que 275 soldados estadunidenses, al mando del Coronel Rinning, violaran la soberanía nacional.

Los líderes del movimiento minero de Cananea fueron procesados y enviados a las tinajas de San Juan de Ulúa, Veracruz.7 Green prometió aumentar los sueldos, pero argumentó que “Porfirio Díaz no lo permitía”, ahí surgió la frase célebre del dictador Díaz: “¡No me alboroten la caballada!”

La huelga de Cananea es el punto de partida de la situación revolucionaria que se abrió en México en los últimos años de la dictadura de Porfirio Díaz. También es el punto de partida de una serie de movimientos obreros y populares, que desembocarían con el estallido de la Revolución en 1910, y es el antecedente de la Casa del Obrero Mundial formada en 1912.


* Director de la Escuela de Educación para Trabajadores (SUEUM) Michoacán.


1 Enríquez Licón, Dora Elvia (ponencia), “Cananea 1906: entre el cielo y la tierra”, Hermosillo, Unison, en: Memoria del Simposio de Historia y Antropología de Sonora. Revuelta, Rebelión y Movimientos Sociales, CD, 2007.

2 Calderón Baca, Esteban, Juicio sobre la guerra del Yaqui y génesis de la huelga de Cananea, México, STPS, 1975, p. 32; Taylor Hansen, Lawrence Douglas, “El papel del Partido Liberal Mexicano en la agitación laboral en Sonora, 1906-1912”, en: Memoria del XXII Simposio de Historia y Antropología de Sonora, Hermosillo, Unison, 1997, p. 192.

3 Enríquez Licón, Dora Elvia (ponencia), op. cit.; Almada, Francisco R., Diccionario de Historia, Geografía y Biografía Sonorenses, Hermosillo, Instituto Sonorense de Cultura, 1990, pp. 122-123.

4 Ibid.

5 Gracida, Juan José, El ferrocarril en el desarrollo minero de Cananea durante el porfiriato, en: “Memoria del XVI Simposio de Historia y Antropología de Sonora”, Hermosillo, Unison, 1993, p. 366.

6 Calderón Baca, Esteban, Juicio sobre la guerra del Yaqui y génesis de la huelga de Cananea, México, STPS, 1975, p. 57.

7 Calderón Baca, Esteban, ibid., STPS, 1975, p. 124.

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